Tell me when I care

 

Foto por Melinka

Foto por Melinka

Cuando yo tenía 6 años mi mamá falleció.

 

 

A esa edad algo así es devastador. No se limita a ponerte triste, se transmite a cada aspecto de tu vida, a la persona que eres.

 

Buscando sentido soñaba que había un error, fabricaba escenarios donde seguía viva. Al nunca ver el cuerpo ni el funeral, cada noche me daba licencia de imaginar que regresaba diciéndome que todo era un malentendido.

 

Lo deseaba con todas mis fuerzas, con toda la razón para hacerlo. Aquello era injusto, arbitrario y horrible. Pero aunque tuviera tantas excelentes razones para desear verla de nuevo, jamás sucedió.

 

Tan chic como sean hoy la Ley de la atracción o Paulo Coehlo, el cuanto quieras que algo sea real, tan buenas como sean tus razones, es irrelevante.

 

A la realidad no le importa. Tampoco tus razones o sentimientos. Incluso no le importa que des tu mejor esfuerzo si este no basta.

 

(Ciertamente si tu deseo te impulsa a la acción eso generalmente va a acercarte a tu objetivo, pero el punto de hoy es otro)

 

Platicando con Karla le pregunté por qué ella cree en Dios. Me respondió “¿De qué otra manera vas a explicar todas las cosas que pasan? Como doctora veo muchas cosas, y no puede ser porque sí”.

 

Pero eso no es un argumento para su existencia. Eso es el por qué quieres creer.

 

Respondió preguntándome cómo saber si su mamá es verdaderamente su mamá. Aquí ya hablamos de Occam y Bayes. Siempre vivieron juntas, son idénticas física y emocionalmente, hay documentos y fotografías, etcétera, mientras que no hay razón para sospechar lo contrario. Pudiera ser que no lo fuera, lo mismo que pudiera ser que tú y yo somos marcianos, pero para ese punto estamos defendiendo lo indefendible.

 

En este punto frecuentemente uno es cuestionado por ser demasiado lógico. Pero ese tipo de respuestas sólamente nos dan razones por las que queremos creer. Si alguien dice que va a ser una estrella y le preguntamos por qué, puede tener excelentes contactos en la industria, o talento extraordinario, por ejemplo; pero si su razón es algo como “lo sé dentro de mi corazón”, no basta, aunque lo quiera o lo crea.

 

Hay buenas razones para creer la mayoría de las cosas importantes. Pero si se basan en querer creer necesitas estar consciente de que, correcto o falso, eso no cambia nada.

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~ por joelrojo en enero 3, 2009.

Una respuesta to “Tell me when I care”

  1. Con todos estos argumentos, por qué le preguntas a una persona, por qué cree en Dios? (…)

    Alguna vez pregunté “cómo creer en Dios”?, La respuesta de esa persona, llegó siempre a tu conclusión.

    Yo quiero que la ciencia me diga que fué primero, el huevo o la gallina, también, como se creó el universo, por qué existen los “hoyos negros” porque el Sol quema, cómo fué que se creó el Sol, cómo se creó el agua … la lista de mis dudas es interminable, dudo que en mis 25 años de mi vida próxima, la ciencia me aclare eso. Pero me gustaría que sí lo hiciera.

    Yo sí creo (finalmente) sin embargo cualquiera de mis “porques” se vería opacado por los tuyos para no creer. What a thing.

    : ) saludoss aios.

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